Los amantes de los deportes acuáticos adorarán el viaje a Cabo Verde
La playa de santa María, en Ilha da Sal, es idónea para el surf

Un viaje a Cabo Verde, el archipiélago de la paz interior, pide resolver un primer enigmano hay cabo en su perfil ni vemos prados verdes cubriendo sus lomas. Es un país compuesto por diez islas esparcidas frente a las costas de Senegal, en la misma latitud del Caribe. Posee un perfil volcánico y un clima caluroso, similar al del Caribe aunque a tan solo cuatro horas de avión. Un viaje a Cabo Verde es conocer  una nación acogedora, segura y llena de gente abierta y alegre; un lugar idóneo para visitar pro primera vez el continente africano. Los caboverdianos usan una palabra: morabeza, se refiere al bienestar espiritual. Un término que aprender y conservar.

A pesar de sus cualidades, el país aún no ha vivido un boom turístico, así que nuestra experiencia en el país también puede ganar cercanía con sus habitantes. Una de las grandes cualidades de esta aventura es poder conocer a gente hospitalaria y abierta, de enorme calidad humana. La mayor parte de la población vive fuera del país y esto, junto a la propia historia del país, hace de Cabo verde un destino particular, multicultural y muy diverso.

Podemos experimentar diferentes sabores del mundo en su gastronomía. Podemos vivir un poco de la fusión cultura que hizo a Cabo Verde escuchando (y bailando muy pegados) su música, la morna, el funaná o la coladeira.

Quizás la referencia cultural caboverdiana más conocida sea Cesária Évora. La cantante dio a conocer la música popular del país e incluso la adaptó a su estilo particular. Aunque Cabo Verde no solo es música. Escritores como Amílcar Cabras dejaron una huella muy importante en las letras africanas de la segunda mitad del siglo XX. También podemos acercarnos a la obra teórica y plástica de Abrãao Vicente, joven político y artista que explora en sus obras las identidades cruzadas que conforman el siglo XXI.

Un viaje a Cabo Verde es un viaje a sus sabores. La disponibilidad de alimentos en las islas dependía de la fortuna del mar. Debido a que sus terrenos son más bien secos, el aprovisionamiento debía hacerse por mar. Igualmente, había que esperar que la pesca fuese generosa. De esta manera, el plato típico de Cabo Verde, la deliciosa cachupa resume este espíritu. Es un guiso que reúne las tradiciones de Cabo Verde. Una gran olla, una base de arroz y maíz; complementos variables: carne de vaca, embutido de cerdo, otras legumbres. Y un caldo delicioso. La cachupa es una comida para varios días y diferentes horas. De hecho, al desayuno se toma frita y acompañada de longaniza y huevos.

El pescado fresco es el protagonista del segundo plato. Los pescados azules son los más habituales: caballa y bacalao. Aunque la herencia portuguesa se deja saborear en el gusto por el churrasco de carne y pescado.

Otro postre popular son las bolachas. Aunque tiene un sabor suave, sirven como picoteo o acompañamiento de queso de cabra, el más popular del país.

Viaje a Cabo Verde. Día 1 Santiago de Compostela-Ilha de Sal

Nuestro viaje zarpa desde el Aeropuerto Rosalía de Castro Lavacolla, en Santiago de Compostela. Aterrizamos en la Ilha de Sal a las 11.30 (hora local). Esta isla es la que más habitantes recibe y la que más impacta. Como comentábamos, el verde nos es el color predominante en el archipiélago. La isla de Sal, junto a sus nueve hermanas, parecen desde el avión pequeñas balsas del Sáhara adentrándose en el océano. Sal es la isla más preparada para viajeros: encontramos alojamientos sencillos pero confortables. La principal ciudad, Santa María, nos revela el oficio de sus gentes: la pesca. Las casa de santa María están pintadas de colores vivos y particulares, para que cada uno pueda distinguir, desde la lejanía del mar, su hogar.

 

Viaje a Cabo Verde Días de 2 a 7: Ilha de Sal

A lo largo de las semana dispondremos de tiempo libre para conocer la isla. El archipiélago de Cabo Verde es de origen volcánico. El país tiene se divide en dos secciones: islas de Sotavento con Maio, Santiago, Fogo y Brava; islas de Barlovento son San Antonio, San Vicente, Santa Lucía que está deshabitada, San Nicolás, Sal y Boavista. La mayoría presentan un perfil oscuro y escarpado. Esto es una prueba de un  reciente pasado eruptivo, como en las islas Canarias.

En cambio la isla Boavista y sal están rodeadas de arenales blancos y bañadas por aguas cálidas azul turquesa. Además de conocer Santa maría y sus habitantes, la isla de Sal es un paraíso para las actividades marítimas. El viento arrecia con fuerza, así que es habitual ver a deportistas practicando windsurf o kitesurf. La claridad de sus aguas litorales es óptima para la práctica de submarinismo y pesca deportiva.

Podemos visitar otras islas, como Santo Antão o Fogo. Allí, podemos practicar senderismo a través de riscos oscurecidos y algunos parajes muy verdes, allá donde el sedimento volcánico da lugar a fértiles prados y algunos tonos cromáticos menos habituales.

 

Viaje a Cabo Verde. Día 8: Ilha de Sal-Santiago de Compostela

Tras el desayuno, regresaremos a Santiago de Compostela en vuelo chárter. El avión saldrá a las 12:30 horas y tiene prevista su llegada a Lavacolla a las 19:45 horas.

Dejamos atrás un país de suelos terrosos. Tras nuestros pasos,  arenas blancas. Nos acordaremos de las casas arco iris. Habremos vivido un  inmensa y mestiza cultura. Y querremos regresar con las personas que dejamos atrás. Si hemos vivido Cabo Verde, la morabeza nos acompañará.

Información útil para viajeros.

Pueden conocer más sobre las condiciones del viaje siguiendo este enlace.